GAZA Y LOS ESTRAGOS, EUROPA DESENMASCARA A SOLANA
de Giulietto Chiesa, de Galatea European Magazine – 25 de Febrero 2009
Maestro de la “lengua de madera” (del francés “langue du bois"), Javier Solana se ha presentado en el Parlamento Europeo para dejarse “disparar perdigones” esta vez prácticamente por parte de todos, izquierda, derecha, centro.
Tema: la política europea respecto del drama palestino, antes, durante y después (es decir ahora) de la masacre de Gaza. La que ha perpetrado el gobierno (saliente) de Olmert con el consenso plebiscitario de la opinión pública israelí. La cual, para completar el “aplastamiento de los escarabajos” palestinos, ha llevado enseguida al gobierno a Netanyhau y Lieberman, es decir una derecha fascista y racista que, con toda verosimilitud, completará la obra. O intentará hacerlo, dando problemas a muchos de los que han sido siempre eternos aliados. Como precisamente, Javier Solana, pero también Piero Fassino (“corazón delicado”) y Walter Veltroni (“cerrado por fin de actividad”) (ex secretario nacional del Partido Democrático). En lo que se refiere a los escarabajos volveré a tocar el tema.
Todos, que quede claro y sin ninguna malicia, muy socialistas y social demócratas, como ese Barak Ehud, ministro de la defensa, organizador del bombardeo del ghetto de Gaza.
Pero volvamos a Solana, alto representante de la política extranjera de una Europa dividida, él mismo superado por todos (menos que por Tony Blair, a su vez nombrado enviado especial del Consejo por el Medio Oriente, pero que no ha tenido tiempo ni siquiera de ir a Gaza a dar una ojeada a las 25 mil casas destruidas, obviamente por error, por la aviación israelita).
Solana, ha hablado como si no se hubiera dado cuenta de nada. Y ha sacado del cajón la habitual cantilena, explicando en tres idiomas, para mezclar mejor las cartas, que el Estado Palestino tendrá que ser guiado por Abu Mazen, fiel aliado de Israel y vigilado por la policía de Al Fatah, al sueldo de los servicios secretos americanos y del Mossad, que la han formado y armado.
A varios diputados les ha venido el capricho de preguntar: ¿Qué hacemos con Hamas, que ha ganado las elecciones de forma democrática sin ninguna mancha, lo mismo en Gaza que en Cisjordania (elecciones deseadas, organizadas y pagadas por Europa)? Aquí la “lengua de madera” de Solana ha emitido sonidos sordos y casi imperceptibles, poniendo en dificultad a los intérpretes: ¿Pero no sabéis? Hamas es una organización terrorísta. Y, pensad bien, no solo no reconoce la existencia del Estado de Israel, sino que la amenaza.
No era una novedad, pero escucharlo después de la operación Plomo Fundido parecía extraño incluso al jefe de grupo liberal democrático Graham Watson, persona normalmente muy moderada y de refinado hablar. Perdone, señor Solana, ¿Qué está diciendo? Nosotros europeos nos aprestamos a hablar con un nuevo gobierno de derecha que declara que no reconoce ningún derecho de los palestinos, es decir, que nos hace saber que no consentirá que se cree ningún Estado palestino y que cuenta entre sus ministros con gente que se propone incluso expulsar de Israel a los árabes israelitas. Además estamos en óptimas relaciones con un gobierno que ha practicado delante de nuestros ojos el terrorismo contra la población civil. ¿Y Ud. nos viene a decir que no podemos dialogar con Hamas?
Esto es en pocas palabras lo que ha dicho Watson. Después les ha tocado a los demás, a partir de Francis Wurtz, jefe del grupo comunista y verdes nórdicos : «¿Pero no hay nadie capaz de decirle a Israel que cuando se exagera, se exagera?» En este caso ha habido y sorprende un poco, dado que ese simposio de autoridades no es un conjunto de muestra de moralidad además que de lógica Martin Schulz, que guía a los socialistas, ha hecho la cuenta de los km2 de los nuevos asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados. ¿Pero qué Estado palestino podría tomar posesión de ese miserabile 20% de territorio que queda –por decir algo- a disposición de tres millones de palestinos?
¿Y hay alguna señal de que Israel tenga intención de desocupar lo que está ocupando ilegalmente desde el 1967? ¿Y qué ha obtenido el pueblo palestino en cambio de esa fórmula “paz a cambio de tierra”?
El resultado ha sido nada de tierra, menos tierra y nada de paz. Sin tener en cuenta que los puestos de control israelíes por toda la Cisjordania son más de 660.
Y no les han puesto allí de adorno. Sirven para “filtrar los terroristas”, pero en realidad son tapones que cierran las arterias de la vida palestina, como se hace con los manantiales de agua que están todos en manos israelíes. El hijo que va donde el padre para pedirle permiso y puede que le haga esperar horas o días.
Como las mercancías para vender o que han sido apenas compradas y que tampoco se dejan pasar. Con el colmo de la perfidia de los puestos de control donde puedes pasar solo andando. La carga, la que sea, hay que dividirla para poder viajar llevándola en la espalda, en la mano, o en pequeñas carretillas.
Así se lleva a cabo la asfixia sistemática de los palestinos, que dura desde hace décadas, con el objetivo, que no es el último, de humillarlos. Por otra parte, como dijo Ariel Sharon, el pueblo palestino “no existe”. Y dado que no existe, no hay nada que devolver a nadie. ¿Pero qué digo? ¿Pueblo?
Una conocida mía rusa me ha contado que ha estado en la frontera de la franja de Gaza en los días de la Navidad ortodoxa. Estaba en Jerusalén, huesped en casa de amigos hebreos emigrados de Rusia a Israel en los tiempos de la perestroika. Y han ido todos juntos, residentes y huéspedes, a ver el bombardeo desde fuera, a ver el recinto de fuego donde Israel ha encerrado y asediado, en los últimos diez meses, a un millón y medio de «bestias feroces».
Era tan grande el miedo a los cohetes Qassan que disparan las bestias –me ha contado Nadia- que había cientos de personas para ver el espectáculo de los fuegos de artificio al fósforo blanco. Claro, no se podía disfrutar de todos los detalles más estremecedores desde esa perspectiva. Pero la satisfacción de los ciudadanos, de los que el «Corriere della Sera» y «República» repiten con obsesión que son «el único país democrático del medio-oriente», ha sido grande. La amiga rusa me ha contado, con una sensación de horror, que por la noche, durante la cena, se hablaba con entusiasmo de la firmeza con la que el socialdemocrático Barak y la “kadimista” Tzipi Livni han finalmente “aplastado a los escarabajos palestinos” y “quemado el hormiguero de Gaza”.
Como se ve, no hay huella de Hamas. El objetivo, que se persigue a coro, era la población civil. No ha sido suficiente para hacerle ganar las elecciones. Los que vendrán detrás de él lo harán con más determinación.
La Europa de Solana, que ha permitido todo eso sin mover un dedo, sin reaccionar, sin pedir explicaciones a Israel, ahora se apresta a “reconstruir”. Pero para que se pueda llevar a cabo la reconstrucción exije que ni siquiera un camión de ayuda, ni un ladrillo, pase por Hamas, es decir, por el gobierno legítimo de los palestinos. Y las ayudas llegarán filtradas por Israel, que seguirá ejerciendo el asedio alrededor de Gaza. Europa se vuelve a poner de parte de los verdugos, y la America de Barack Obama y de Hillary Clinton hace exactamente lo que hacía la América de Bush y de Cheney.
Las palabras de Javier Solana, en la amplia sala de la Plenaria de Bruxelas, rodaban inocuas, rebotaban como pelotillas de plástico preventivamente silenciadas. Hasta a Jean Marie Le Pen, la derecha francesa, le costaba soportar en silencio. Y, se ha hecho un poco las cuentas: “Pero porque tendríamos que dar más dinero para la construcción? Es como tirarlo por la ventana, visto que pronto Gaza será destruída de nuevo”.
Queda la pregunta que quedaba en el aire en esa sala augusta, donde cualquier ocasión es buena para que alguien recuerde que Europa es un lugar donde los derechos humanos se respetan como las cosas más sagradas, fundadora incluso de la comunidad de individuos que se quisiera construir: ¿Qué será de los palestinos? Han sido colectivamente castigados porque han votado por Hamas, es decir por la única fuerza política que ha elegido defenderles de las vejaciones y de la masacre. Claro que no está escrito en ninguna parte que un pueblo tenga siempre la fuerza de defenderse. Ha habido pueblos que han sido conquistados, demolidos, aniquilados. La Europa colonial ha sido capaz de esto y de más. Está claro que Israel piensa que lo conseguirá: echarles de una tierra que los sionistas creen que les ha sido concedida nada menos que por Dios en persona. Y por lo tanto no la dividirán con nadie.