ISRAEL – NUESTRO DERECHO EXCLUSIVO A LA AUTODEFENSA


El asunto de la relación Goldstone, que ha investigado por cuenta de la ONU sobre crímenes de guerra cometidos en Gaza en ocasión de la operación “Plomo Fundido”, ha determinado en Israel la unión de la opinión pública contra las acusaciones provenientes del exterior. Sin embargo, no han faltado algunas voces críticas, como este insólito artículo publicado por el diario conservador Jerusalem.

Prácticamente todo Israel está ahora hablando con una sola voz contra la relación Goldstone, contra cualquier tentativa de inculparnos por la guerra de Gaza. Hemos afinado al máximo nuestro mensaje e, inspirados por la performance del primer ministro Benjamin Netanyahu en las Naciones Unidas, lo estamos transmitiendo con el justo tono de indignación: ¡Cómo puede osar alguien negarnos el derecho a la autodefensa! ¡Cómo puede osar negarnos el derecho de combatir contra el terrorismo!

Suena bien. Pone a cualquiera sobre la defensiva. El derecho a la autodefensa queda elevado al máximo grado, como la madre y la tarta de manzana – ¿quién se permitirá expresarse en contra de ello, sobre todo si tiene que ver con nosotros, Israel, los hebreos, el pueblo de la Shoah?

El derecho a la autodefensa – perfecto.

Pero quisiera preguntar: ¿los palestinos tienen también ellos el derecho a la autodefensa?

Probablemente no lo admitimos a voz alta, pero en nuestra cabeza nos decimos –de nuevo, con una sola voz- “¡No!”

Esta es la noción que tiene Israel de un tratamiento equo (equivalente): estamos en derecho de hacer lo que nos parezca a los palestinos, porque, por definición, cualquier cosa que les hagamos es autodefensa. Ellos, sin embargo, no tienen el derecho de levantar un dedo en contra nuestro porque, por definición, cualquier cosa que nos hagan a nosotros es terrorismo.

Siempre ha sido así, y así ha ido también con la operación “Plomo Fundido”.

Y no hay límites a nuestro derecho de autodefensa. No existe nada de “desproporcionado”. Podemos asediar Gaza, podemos responder a los cohetes Qassam con los F-16 y con los Apache, podemos tomar cien ojos por un ojo.

Podemos a propósito destruir miles de las casas de Gaza, el parlamento de Gaza, el Ministerio de la Justicia, el Ministerio del Interior, los tribunales, el único establecimiento que Gaza posee de harina, el principal establecimiento de cría de pollos, la instalación de depuración, los pozos de agua y Dios sabe que más.

A propósito.

Después de todo, estamos actuando por autodefensa. Por definición.

¿Y con qué derecho los palestinos deben defenderse de todo esto?

Ningún derecho.

¿Por qué? Porque nosotros somos mejores que ellos. Porque nosotros somos una democracia y ellos son un montón de fascistas islámicos. Porque nuestra cultura es una cultura de vida y la de ellos es una cultura de muerte. Porque ellos están aquí para destruirnos, mientras todo lo que estamos diciendo nosotros es dar una posibilidad a la paz. Una mirada a las ruinas de Gaza debería dar una idea bastante evidente.

He aquí nuestra idea del “derecho de guerra”: cuando los bulldozer israelitas fueron más allá de la frontera, a las aldeas de Gaza, y aplastaron casa tras casa, para que Hamas no pudiera usarlas como refugio cuando las Fuerzas de Defensa Israelitas hubiesen ido, eso fue legítima defensa. Pero si un chico palestino que vivía en una de esas casas ha tirado una piedra contra uno de los bulldozer, eso es terrorismo.

Los Goldstone del mundo llaman a todo eso hipocresía, el uso de dos pesos y de dos medidas. ¡Pero cómo osan! Por estas partes, nosotros lo llamamos claridad moral.


Larry Derfner –Jerusalem Post

29 de octubre 2009

Original version: Our exclusive right to self-defense


Larry Derfner es un periodista israelita que se ocupa de asuntos internos y mediorientales; escribe habitualmente en el Jerusalem Post.