LA VERGÜENZA DE NO AVERGONZARSE
HORA DE AIRE



Ha sido justamente un bonito verano. El verano de los Nuevos Monstruos, como los llama Olivero Beha en su último libro (Chiarelettere -Cartas claras-, pp.281, 13,6 euro). “La verdadera ley-vergüenza de estos años, escribe Beha, que resume todas, es justamente esta: la vergüenza asumida por ley como norma de comportamientos cada vez más difundidos en el montón de malos ejemplos de las altas esferas, naturalmente atribuidos a “otros”. La vergüenza de no experimentar la vergüenza”. Ese que quiere arrestar a la prostituta y al cliente y que por casualidad es también el jefe del gobierno, se descubre que es cliente de prostitutas (pero con “simpatía y elegancia”). Es el mismo que ha tenido en casa a un mafioso por dos años y a un amigo de los mafiosos por treinta y ahora quiere “pasar a la historia como aquel que ha derrotado a la mafia”. El mismo que ha destruido el fútbol con ventas multimillonarias y reclutamientos sorprendentes y ahora denuncia que “los sueldos inadmisibles de los jugadores arruinan el fútbol”. El mismo que viola la vida privada ajena con millones de fotografías en sus periódicos de cotilleo, pero denuncia a los periódicos que lo fotografían a él. El mismo que siendo notoriamente el cofundador de la alianza contra el terrorismo, está por volar otra vez donde el amigo Ghadaffi, amigo suyo y de los terroristas.

Mientras tanto el amigo de los mafiosos, Marcelo Dell’Utri, pide una comisión parlamentaria de investigación, que Dios no quiera, sobre quien ha negociado con la mafia durante los atentados 1992-93 (cuando él recibía en su despacho a un boss (jefe mafioso), siempre el mismo, Vittorio Mangano, apenas salido de la cárcel donde había pagado una condena por mafia y por tráfico de drogas). Littorio Feltri regresa al “Giornale” (diario italiano) y para elogiar al patrón no se le ocurre nada mejor que decir que Agnelli era peor que él (lástima que Agnelli no haya llegado a ser nunca jefe de gobierno y que además ya se haya muerto). Luego, para dar un buen ejemplo, se lleva a la redacción del “Giornale” a dos condenados en primer grado: Renato Farina e Luciano Moggi (más que un periódico parece la hora de aire libre diaria).

Por otra parte los verdaderos criminales son otros: por ejemplo los 5 eritreos sobrevivientes del último naufragio de Lampedusa: la ley Berlusconi-Maroni-Hitler, impone el acusarlos por inmigración clandestina, así aprenden a sobrevivir; la próxima vez hágannos el favor de ahogarlos como a los otros 73. O de alejarlos de Italia, país maravilloso donde quien no tiene para pan se compra un teléfono celular nuevo. Donde el financiero Zunino, varias veces investigado, está al límite de la quiebra, pero con un holding llamado “Risanamento” (Sociedad inmobiliaria). Donde los crímenes según el gobierno, están disminuyendo, pero las cárceles explotan. Donde le quitan la escolta al testigo anti-ndrángheta Pino Masciari, visitado periódicamente por los amigos de los amigos, pero se la dan a Vittorio Sgarbi porque se siente amenazado (mandante: Beppe Grillo –famoso cómico italiano). Mientras tanto arde en el Pd (Partido Democrático) el debate sobre la presencia de la Carfagna (política-ex show girl) en la fiesta de L’Unitá (periódico), o como sea que se llame. Y muchos políticos e intelectuales se interrogan sobre el llamado del jefe del Estado a la unidad de Italia. Para el congreso de Viena, hay tiempo.


Pd.: Esta es mi última firma en L’Unitá. Agradezco una vez más de corazón a todos los colegas y lectores


Marco Travaglio

L’Unità, 24 agosto 2009