LO QUE NO SE TIENE QUE SABER. REFLEXIONES SOBRE PLAZA FARNESE

De Anna Petrozzi


De las muchas mentiras que hoy se leen en los periódicos y que se escuchan en la tv sobre la manifestación de ayer, 28 de enero 2009, en Roma, solo una no lo es: que éramos pocos. No se si mil, dos mil, tres mil… aunque plaza Farnese estaba llena, lo mismo éramos pocos. Es más, no había nadie si se considera la enorme gravedad del motivo por el que estábamos ahí. Hubiera tenido que haber miles y miles de italianos honrados para defender la legalidad, la justicia, la verdad y sobretodo la propia libertad. ¿Y por que sin embargo no estaban?

Por dos razones esenciales, una consecuencia de la otra.

La principal es porque no están informados, no saben prácticamente nada de lo que sucede a su alrededor y por lo tanto, no teniendo conocimiento, no notan el peligro en el que estamos incurriendo.

¿Qué es lo que no saben los italianos? ¿De qué no se dan cuenta?

Empezamos por la razón por la que la Asociación de Familiares de las víctimas de mafia ha organizado el evento de ayer. Solidaridad hacia los fiscales Apicella, Nuzzi, Verasani y De Magistris, hacia el consultor Gioacchino Genchi… un pequeño espacio para decir a estos comunes servidores del Estado que nosotros no nos hemos dejado embaucar por las mentiras propagandeadas por los medios de comunicación en estos meses, para decirles que hemos comprendido con que engaño han sido destituidos de sus cargos y sobretodo el por que. Sabemos que su simple trabajo, desarrollado con honradez, ateniéndose a lo que les impone la ley, ha tocado los nervios descubiertos del poder. O mejor dicho, como ha recordado justamente Marco Travaglio, solo ha rozado los intereses de la oligarquía que nos gobierna. No se ha podido ni siquiera investigar sobre noticias que traten de delitos, De Magistris no ha tenido tiempo ni siquiera de seguir las múltiples pistas indagatorias, no se lo han permitido. Si él no sabe el por que, en cambio, los que han tejido la campaña difamadora y discriminatoria en su contra y en contra de los que como él han trabajado en el respeto de las reglas, lo saben muy bien.

¿Y cómo han logrado estos atentos guardianes de sus sucios negocios hacer pasar bajo la nariz de millones de italianos las disposiciones con las que han sentenciado la muerte civil de estas personas, acusándolas falsamente e injustamente para después juzgarlas como culpables y castigarlas sin que hayan cometido el mas mínimo delito? Muy sencillo: engañándonos, aturdiéndonos, idiotizándonos con falsedades repetidas obsesivamente en todos los noticieros, en todos los periódicos… haciendo hincapié en las mentes entorpecidas después de años de pésima información, de programas obscenos, de críticos groseros, de espectáculos indecentes. Es fácil hoy mezclar lo que es verdad con lo falso, todos estamos ya acostumbrados a ver a los políticos que se insultan por doquier en los debates con el fin de que los ciudadanos no entiendan nada de los temas que fingen que discuten en público, pero que se ponen de antemano de acuerdo detrás de los bastidores. El resultado es que la mayor parte de la gente ya ni les escucha y se desinteresa de lo que a su parecer no les toca de cerca. No llega a comprender que está pasando detrás del silencio general la depuración de magistrados, funcionarios, periodistas que no cuentan con el favor del poder de turno, significa que está en desarrollo la instauración de un régimen por lo que mientras ante nuestros ojos aparentan una dialéctica parlamentaria o institucional, en realidad hay un preciso acuerdo entre las dos facciones fingidas que tienen como único objetivo el de proteger sus propios privilegios e intereses.

Las falsas reformas tienen como objetivo principalmente la tutela del círculo de elegidos y la limitación drástica de las capacidades de cualquier otro órgano del Estado de interferir con sus proyectos. Se darán cuenta solo después los italianos de haberse convertido en súbditos sin derechos y sin defensa obligados con chantajes más o menos velados a obedecer callando, a conformarse con las migas que quizás les reservarán a cambio de su dignidad.

Salvatore Borsellino ha abierto su intervención ayer en Plaza Farnese contando que Sonia Alfano, hija del periodista asesinado por la mafia, Beppe Alfano, le había llamado por teléfono el día anterior para preguntarle si le pudieran molestar las imágenes de Via D’Amelio que habían incluído en el video de apertura de la manifestación.

Salvatore ha contestado que no solo no le molestaban, sino que hubiera deseado que todas las noches la televisión transmitiera las imágenes de la casa demolida donde vivía su madre, así como toda la calle y los cuerpos lacerados de su hermano y de los chicos y la chica que habían ido hacia la muerte conscientemente, para que los italianos se despierten y se den cuenta de lo que sucedió. Sobretodo quisiera que vieran y volvieran a ver esa imágenes Silvio Berlusconi y Marcello Dell’Utri que en una interceptación telefónica que se ha hecho escuchar en la plaza se permitían de bromear sobre las bombas. Para ser exactos, de la bomba que Vittorio Mangano, ese que los dos proclamaban héroe durante la campaña electoral, parece haber puesto delante del portón de una de las muchas propiedades del presidente del Consejo.

Solo que de todo esto los italianos no sabrán nunca nada porque hoy todos los órganos de información se han concentrado en las palabras de Di Pietro, que os invitamos a escuchar y que servirán solo para echarle fuera de la mayoría del gobierno.

Di Pietro ha hecho de todo menos atacar al Presidente Napolitano, ha cuestionado solamente y con razón, el derecho de los ciudadanos de expresar su opinión. Todos nosotros tenemos el derecho y el deber, sobretodo, de pedir y de preguntar al más alto cargo del Estado una actitud de defensa y de tutela de las Instituciones y de la Constitución. Las declaraciones de Napolitano sobre lo que ha sucedido en Salerno son preocupantes de verdad. Y si nosotros, pueblo soberano, lo decidimos, son también gravísimas e inadecuadas y podemos no aceptarlas.

El respeto hacia las Instituciones no es un concepto vacío, quien está al frente de las mismas debe merecerse el respeto del pueblo, con los hechos y con tomas de posición precisas.

Pero este razonamiento muchos italianos nunca lo podrán hacer porque no saben lo que ha dicho Di Pietro y no lo sabrán.

Así como todavía no han entendido que los estragos de la mafia, como el de Via D’Amelio, no han sido cumplidos solo por Cosa Nostra. Son otros los ideólogos que han ordenado, que no son ni Totó Riina ni Bernardo Provenzano y que, como indicaba Borsellino mismo, hay que buscarles por otra parte, son otros.

Sus nombres pudieran estar escondidos en la agenda roja del juez, la cual se hizo desaparecer pocos segundos después de la explosión y que no se encontró nunca. Esa agenda que, como grita viajando por toda Italia Salvatore Borsellino, contiene los chantajes sobre los que se rige esta Segunda República que ahonda sus raíces sobre la sangre de los estragos.

Pero esto a las mamás y a los papás que salen temprano por la mañana, cuando hace frío y el sol todavía no ha salido, para ir a trabajar todo el día y dar de comer a sus hijos, ¿qué les interesa?

¿Quién les explica que los que han matado a Borsellino son los mismos que deciden el futuro de sus hijos? ¿Que se reparten las riquezas dejándoles a ellos solo sacrificios y una pálida y al mismo tiempo remota esperanza de una vida decorosa? Después reflexionemos sobre esto de decorosa ¿Qué significa? ¿Que tendrán casa, trabajo, vacaciones y celular a cambio de que no se mire alrededor mientras cada día mueren de hambre y de privaciones miles de personas? ¿Esto nos convierte en seres humanos? ¿Personas decorosas ? ¿Personas de bien ?

Paolo Borsellino, desenmascarando los enredos del poder que habían llevado entre otras cosas a la muerte de su amigo y hermano Giovanni Falcone, hubiera apuntado a ese sistema de corrupciones que ha reducido nuestro Estado a un aglomerado de cuerpos que corre desde la mañana a la noche para lograr conseguir un cambio de vida, ilusos de ser libres y muy civilizados. Hubiera contrapuesto al podrido sistema del compromiso y de los clientelismos su rigor moral oponiéndose contra cualquier solapado acuerdo entre mafia-política y empresariado que ahora sin embargo constituye el esqueleto de nuestro país y que está representado tan evidentemente en el Parlamento. Por eso ha sido eliminado, por esto ha muerto la esperanza de muchos italianos que ya no recuerdan ni siquiera de que en nuestro país han existido personas capaces de encarnar esos valores en los que ya no creen más, salvo después quejarse de todo y de todos.

Hemos perdido el coraje. El de Paolo Borsellino, de Giovanni Falcone, del general Dalla Chiesa, de Peppino Impastato, de Pippo Fava, de Mario Francese, de Beppe Alfano, de Emanuela Loi, de Pio la Torre, de Pier Santi Mattarella, de Gandhi, de Martin Luther King… El coraje de levantar la cabeza, de no aceptar, de hablar, de caminar con la cabeza alta, de decir que no, de decir basta.

El coraje que ha demostrado ayer Sonia Alfano, como vocera de la “Asociación de Familiares de las víctimas de la mafia” que llama a todos a asumir sus propias responsabilidades, a ponerse manos a la obra cotidianamente para volver a apoderarnos de nuestro país, de las Instituciones, del Estado, esa Italia de la tradición de la solidaridad, de la ayuda recíproca, de trabajadores y de héroes comunes. No la de los mafiosos y de los corruptos con los que nos identifican en el extranjero.

Para empezar, apaguemos la televisión, el “brazo armado” del poder, que ya no necesita ni siquiera a la mafia ni las bombas, ya que le basta un capítulo picante del último “reality show” para eliminar, detrás de la distracción general, a los nuevos Paolo Borsellino. E informémonos, en la red mientras nos dejen hacerlo, comparemos las noticias, busquemos las fuentes originales. Está claro que requiere más esfuerzo que el de estar sentados en la butaca dejando que nos bombardeen de falsedades y atontados con los espejos de colores, pero está en juego el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos.

Es necesario un rápido cambio de ruta. En nuestro estilo de vida pasivo y egoísta por el que estamos dispuestos a vendernos completamente con tal de mantener, incluso nuestra dignidad de personas.

No basta con protestar.

Es tiempo de saber, es tiempo de elegir, es tiempo de cambiar.


Anna Petrozzi

29 de enero 2009



Borsellino y el fresco perfume de libertad

El texto completo de la intervención de Salvatore Borsellino en Plaza Farnese 28-1-09


“Gracias a todos. Mi gratitud sobretodo a esos jóvenes, a todas esas personas que he visto hoy aquí y que vienen desde todas las partes de Italia. A todos esos chicos que encuentro cuando viajo por Italia gritando mi rabia y buscando suscitar en la gente esa indignación que a mi parecer todos tendrían que sentir al ver el precipicio en el que están haciendo caer a nuestro país. Veis, ayer Sonia Alfano me ha llamado y me ha dicho: “debemos proyectar un video en el que se ven imágenes crudas, imágenes del estrago de Paolo”. Me ha preguntado si podía hacerlo, si de alguna forma me hubieran chocado, hecho daño. Esas imágenes no me chocan para nada, quisiera que fueran proyectadas todos los días en la televisión, para que la gente se de cuenta de cual es la sangre sobre la que se funda esta desgraciada Segunda República, que entienda que se ha fundado sobre la sangre de esos muertos. Ver esas imágenes no me impresiona. Lo que me impresiona es ver las imágenes de esos estragos después de haber visto esas dos personas que antes hablaban de Dell’Utri, de las bombas que ponía Mangano y se reían. Se reían con sarcasmo de estas cosas: esto me impresiona.


Como “Naranja Mecánica”

Quisiera que metieran a esas dos personas en una celda como metían a los asesinos de Naranja Mecánica, abrirles los ojos y obligarles a ver, ver, ver, ver continuamente esos estragos. Eso es lo que yo quisiera. Yo las he visto hoy y me ha hecho recordar una cosa que me ha dicho Gioacchino Genchi, que llegó al lugar del estrago dos horas después. Yo tardé cinco horas en saber que mi hermano había muerto porque la televisión daba noticias contradictorias: quizás ha sido herido un juez, quizás han sido heridos hombres de la escolta. Fue mi madre la que me llamó cinco horas después desde el hospital y me dijo: “tu hermano ha muerto”. Pero había alguien que se llamaba Contrada que lo sabía 80 segundos después que habían matado a mi hermano y yo quisiera, yo pido, yo grito: ¡quiero que estas cosas vayan a parar en las cortes de justicia! Que haya procesos por estas complicidades que han acontecido en el ámbito del Estado. Habéis escuchado de qué hablaban Berlusconi y Dell’Utri: por este motivo quieren impedir las interceptaciones, porque esas cosas no podemos ni debemos escucharlas. Si las escuchamos nos damos cuenta de lo que es realmente la clase política que nos gobierna, nos damos cuenta de quien ocupa hoy las instituciones. El vilipendio más grande contra las instituciones es que estas personas indignas ocupen esos cargos que ocupan en las instituciones. Esto es vilipendio al Estado y a las instituciones. Y el hecho de que una persona, que ha sido llamada «Alfa» en un proceso que no ha podido proseguir porque ha sido bloqueado, como todos los procesos que involucran a los ideólogos ocultos y externos, pueda ocupar un cargo tan alto en el ámbito de nuestras Instituciones.

Genchi llegó a esa plaza dos horas después del estrago, me ha contado que había conocido a Manuela Loi un mes antes porque hacía de guardia a Barbera. Era una chica que no había sido adiestrada para hacer de guardia, para hacer de escolta de un juez en serio peligro de vida como Paolo Borsellino. Estos son los héroes, no esos de los que habla Berlusconi y Dell’Utri, cuando dicen que Vittorio Mangano es un héroe.


Héroes en fila para ir a morir

Los héroes son estos chicos que al día siguiente de la muerte de Falcone, estaban por cientos entre policías y carabinieros, se pusieron en fila detrás de la puerta de Paolo, para pedirle que querían formar parte de su escolta. Se habían puesto en fila para ir a morir, porque Paolo sabía que moriría. Esos chicos sabían que poniéndose ahí en fila detrás de la puerta de Paolo iban a morir también ellos. Gioacchino Genchi me contó que dos horas después del estrago, cuando llegó a Via D’Amelio, vió los restos de Emanuela Loi que se despegaban del revoque del nº 19. La reconoció porque había cabello rubio junto a esos restos. Metieron los restos de esa chica en un ataud, los habían reconocido porque era la única chica que formaba parte de la escolta y los enviaron a Cagliari (Cerdeña). ¿Sabéis que hicieron? Eso que nosotros llamamos Estado envió después a los padres de Emanuela la factura del transporte de un ataud casi vació desde Palermo a Cagliari. Ese es nuestro Estado. Ese es el Estado que ha contribuido a matar a Paolo Borsellino y yo no os cuento estas cosas para haceros conmover, ni para haceros llorar. No es tiempo de llorar. ¡Es tiempo de reaccionar, de luchar, es el tiempo de la resistencia! El tiempo de oponerse a este gobierno que está quitando el futuro a nuestros hijos, que nos está entregando un país sin futuro. La culpa es nuestra que hemos permitido que sucediera todo ésto. Cuando Cossiga dice –después de la manifestación de los universitarios que han comprendido que en Italia se está intentando destruir la educación porque puede llevar a la resistencia, así como en el período del fascismo las escuelas eran centros de resistencia y esto los chicos lo han entendido- ¿y Cossiga que ha dicho? Ha dicho que hay que introducir infiltrados entre esos chicos para que rompan escaparates, para que destruyan coches, con el fin de que las sirenas de las ambulancias dominen las demás. Espera incluso que cueste la vida a alguna mujer, a algún niño, con el fin de dar un motivo para tomar a porrazos a esos jóvenes. Tenemos que ser nosotros los que nos tendríamos que poner delante de ellos, somos nosotros los que merecemos esos porrazos por haber permitido que nuestro país se convirtiese en lo que es ahora. Un país que no es digno de estar en el mundo civil, somos peor que Colombia. Vuelvo a repetir, Genchi llegó a Via D’Amelio dos horas después del estrago, miró alrededor y vió un castillo. Se dió cuenta que solo desde ese lugar se había podido activar el mando que había provocado la explosión. Entonces Genchi fue al castillo, intentó identificar las personas que estaban dentro, utilizando sus técnicas. Entendió que las telefoneadas hacia los celulares de los mafiosos salieron de allí. Porque Genchi está preparado para estas cosas, cuenta con un enorme conocimiento técnico, está en condiciones, a través de los tabulados telefónicos y no de las interceptaciones, de atrapar los responsables de ese estrago. Por este motivo se está intentando matar a Genchi, así como han matado a los magistrados. Ayer escuché a un magistrado –uno de esos al que se ha matado sin necesidad del trotil- que me ha dicho: “hubiera preferido que me matasen con el trotil, y no así, día a día, como están haciendo”. Los magistrados hoy, los que aún intentan combatir contra la criminalidad organizada, ya no se les mata con el trotil, sino de forma que la gente ni siquiera se dé cuenta, que no reaccione.


Ese fresco perfume de libertad.

Los estragos de 1992 llevaron a esa reacción de la opinión pública, me hice la ilusión de reconocer ese fresco perfume de libertad del que hablaba Paolo. Ese perfume de libertad que se opone al mal olor del compromiso moral, de la indiferencia, de la continuidad y de la complicidad. Ese mal olor en el que hoy nos estamos sumerjiendo. El mal olor del cual no podemos mantenernos alejados, porque está penetrando todo nuestro Estado, toda nuestra vida política, todas nuestras instituciones. Yo, después de la muerte de Paolo, llegué a decir que si Dios había querido que muriese para que nuestro país pudiera cambiar, entonces agradecía a Dios que le hiciera morir. Este era el sueño de Paolo, hubiera sido feliz de saber que había muerto por esto. Hoy, mirad el precipicio en el que hemos caído: yo agradezco a Dios que Paolo esté muerto, que no se le mate así como están haciendo con De Magistris, Apicella, Clementina Forleo. Gracias a Dios que no se le mata de esta forma. ¿Qué mensajes nos llegan de la magistratura? El presidente de la ANM (Asociación Nacional Magistrados) dice: “hemos demostrado que la magistratura posee los anticuerpos para reaccionar”. ¡Es una vergüenza que un magistrato pueda decir estas palabras! La magistratura ha demostrado, a lo sumo que posee en su contexto esas células cancerígenas que la están destruyendo, así como han vivido e invadido todas las instituciones, la clase política. La magistratura, en lo que corresponde a los órganos superiores, ha demostrado que está corrupta internamente. Ahora ya el cáncer está entrando en metástasis también en los órganos de gobierno de la magistratura.


Mancino miente.

No es difícil, si pensamos que como vice presidente del CSM (Consejo Superior de la Magistratura), que tendría que ser el órgano de autogobierno de la magistratura, ¡tenemos a una persona indigna, indigna, como Mancino! ¡Una persona que miente! Miente sin pudor diciendo que no se ha visto con Paolo Borsellino el 1º de julio de 1992, cuando seguramente a Paolo le propusieron esa infame, perversa negociación entre el Estado y la criminalidad organizada por la que después fue asesinado. Porque Paolo no puede no haberse entrometido como obstáculo en esa negociación, rebajarse a pactos con la criminalidad contra la que se combatía, con quien hacía poco más de un mes había asesinado al que era de verdad su hermano, Giovanni Falcone. Paolo de seguro quedó tan indignado que se opuso a esa negociación y a ese punto había que eliminarle y deprisa. Hasta el punto que apretaron el mando del estrago de Via D’Amelio. Todas estas cosas no han llegado a ser discutidas, porque todos los procesos han sido bloqueados. Genchi ha demostrado que ese mando estaba en el castillo Utveggio, donde había un centro del SISDE, los servicios secretos italianos, es de allí que ha llegado el mando que ha provocado el estrago. Por esto tienen que matar también a Genchi. Han matado a Paolo Borsellino, han matado a Giovanni Falcone y ahora matan también a Genchi, De Magistris, a todos los jueces que intentan llegar a la verdad. Así que cualquier juez que llegue a tocar los hilos descubiertos muere, no se puede llegar a ese punto porque los equilibrios que rigen esta segunda república se basan en chantajes cruzados que se fundan en la agenda roja. Una agenda roja que fue robada del coche de Paolo Borsellino que todavía quemaba, en la que éstas negociaciones, éstas revelaciones que en esos días le estaban haciendo los “arrepentidos” de mafia como Gaspare Mutolo, Leonardo Messina estaban de seguro apuntadas. Esa agenda tenía que desaparecer y este es uno de los motivos del estrago. Yo creo que sobre esa agenda se basa una buena parte de los chantajes cruzados sobre los que se funda esta segunda república. ¡Y entonces Mancino no puede venir a decirme que no recuerda haberse visto con Paolo Borsellino! No puede sobretodo usar un lenguaje indigno. Dice: “Yo no puedo recordar si entre los demás jueces estaba también Paolo Borsellino, que yo no conocía físicamente”. Pero Mancino, ¿no has visto nunca quien era ese juez vestido con su toga que transportaba el ataud de Falcone? ¿No lo has visto? ¿No te interesaban esas imágenes? ¿Eras el ministro del Interior y no te interesaba lo que estaba sucediendo en Italia en esos días? No te interesaba, cuando en esa agenda que te ha mostrado Paolo había escrito con su propia mano “a las 19:30 Mancino”. El, en cambio, ha mostrado un calendario donde no está escrito nada, solo lo ha dejado ver y había tres frases con citas de la semana. Es esto todo lo que hacen nuestros ministros, además de ponerse de acuerdo con la criminalidad organizada. Por esto han matado a mi hermano: porque se había puesto en medio de esa negociación, por eso había que matarle. Yo pido, y no terminare nunca de pedirlo mientras esté vivo, que se haga justicia, que se echen de las instituciones a esas personas que son cómplices de lo que ha sucedido. No que en cambio se le conceda la impunidad a quien tendría que estar bajo proceso y sin embargo ni siquiera se investiga sobre él, ni se le puede interceptar, no se puede hacer nada. Nos han metido en un agua que poco a poco se va calentando y la gente no se da cuenta hasta dónde está llegando. ¡Atención! ¡Atención! Estamos precipitandonos en el abismo y tenemos que salir de él, se lo debemos a nuestros muertos. Se lo debemos a Giovanni Falcone, a Paolo Borsellino, a Emanuela Loi, a estas personas que son héroes de verdad. ¡Tenemos que volvernos a apoderar de nuestro Estado, este país es nuestro, el Estado somos nosotros! No esas personas que ocupan indignamente las instituciones. Os dejo con tres palabras que otro de los jueces que están intentando matar ha dicho y es lo que tenemos que hacer, lo único que nos queda por hacer antes de caer en un regimen del cual no nos podremos desenredar: ¡Resistencia ! ¡Resistencia ! ¡Resistencia !