ENTREVISTA A MASSIMO CIANCIMINO


“MARCELLO DELL’UTRI ES EL GARANTE DI UNA MAFIA QUE NO COMETE ATENTADOS”

Ciancimino junior contesta a los ataques del senador

por Beatrice Borromeo


-“Mi padre Vito siempre decía que Berlusconi tarde o temprano caería sobre el DPF. ¿Qué es eso? Son sus puntos débiles: Dell’Utri, Previti y las mujeres”. Massimo Ciancimino está enojado por las declaraciones que ha hecho el senador Marcello Dell’Útri a “Il Fatto”, donde describe al hijo del ex alcalde de Palermo como “el estúpido de la familia”, que es “manipulado por los fiscales”, a cambio de descuentos en la condena. “Le inicio una causa a Dell’Utri porque ya he soportado demasiado sus intimidaciones. Cada vez que habla muestra su verdadera naturaleza”.

-¿Se ha ofendido porque DellÚtri lo trató de estúpido?

-Piense que uno de los elementos por los cuales he sido condenado es que mi padre me ha nombrado como su único heredero. Evidentemente no me consideraba tan estúpido. Dell’Utri lo único que pretende es desacreditarme.

-¿Qué pensó al leer la entrevista?

-Que éste es un Dell’Utri en grandes dificultades.

-Según el senador usted está manipulado por los fiscales.

-No se me ha pedido jamás que declare nada que no sea verdadero. Y no lo haría jamás.

-¿Entonces el fiscal Antonio Ingroia no es el director oculto de los arrepentidos?

-A esto lo llamo “el síndrome de la fiscalía”. Quieren inventar un caso. Y tal vez Ingroia se presta a juzgar por algunas exteriorizaciones suyas. Pero yo no he sido impulsado nunca a decir nada.

-Según Dell’Utri usted lo acusa para obtener descuentos en su condena.

-Falso. Solo me han aplicado los atenuantes genéricos porque no tengo antecedentes penales y he colaborado.

-¿Entonces lo hace para salvar el “tesoro” que según el senador, usted tiene escondido en el exterior?

-Es ilógico pensarlo. Vivo bajo escolta, blindado, a este tesoro podría mirarlo solamente. Y luego mi patrimonio ya ha sido secuestrado. Me han confirmado el secuestro incluso de un barco y de un departamento.

-¿De qué vive ahora Massimo Ciancimino?

-Trabajo para una agencia de créditos. Actúo de “trader”, vivo con ese dinero.

-¿Cómo puede ser que sea usted el único que habla de su familia?

-Yo hablo porque sé las cosas. Tengo los documentos.

-Dell’Utri dice que usted tiene un hermano “muy decente, que en efecto no habla”.

-Dell’Utri reconoce la dignidad en quienes se quedan callados. Mis hermanos no conocían la actividad laboral y política con la cual se enriqueció nuestro padre. Ciertamente mi hermano es una persona muy decente, como dice el senador, pero está de acuerdo conmigo y apoya mi elección de hablar”.

-¿Qué pensaba su padre de Dell’Utri?

-Lo veía como un subalterno. Creía que era demasiado instintivo. De todos modos, la gran diferencia fue que mi padre no obtuvo ningún tipo de inmunidad.

-Dell’Utri ha dicho que ha entrado en la política para no terminar en la cárcel.

-Mi padre sufrió todos los procesos. Dell’Utri ha gozado de la inmunidad que una serie de conocidos le han dado.

-¿Alguna vez su padre le habló del “caballerizo de Arcore” Vittorio Mangano?

-Claro. ¡A mi papá le parecía alucinante que un empresario como Berlusconi, en el momento en el cual sus hijos estaban bajo riesgo de atentados, se dirigiese a alguien como Mangano!

-¿Por qué?

-Estos eran los clásicos “métodos de cerco” como decía mi padre, de personajes como Dell’Utri, que para volverse indispensables a Berlusconi: haces amenazas para darte cada vez más crédito y luego le das las soluciones.

-Usted ha afirmado que en un cierto momento Dell’Utri tomó el lugar de su padre, como mediador con la política.

-Yo no culpo a Dell’Utri de haber sustituido a mi padre, en las relaciones entre mafia y política. Pero sucedió: lo dice mi padre, lo escribe mi padre. Yo lo confirmo en la sala de audiencia.

-Usted será sometido el 2 de marzo al contra-examen en el proceso a Mori (general de los carabinieri acusado de haber favorecido la fuga de Provenzano en 1995).

-Demostraré la pieza faltante: de que no ha habido ninguna contraposición del Estado en aquellos años, como sucede siempre en las regiones del sur. El Estado, entre todos los males eligió el menor. La criminalidad organizada nace y crece en los espacios vacios que quedan entre los ciudadanos y las instituciones. Es por ello que entiendo el rol que le han dado a Dell’Utri.

-¿Cuál sería?

-Dell’Utri era una cara nueva con la cual contar, capaz de mantener este equilibrio. Se pretendía una mafia fundamentalmente menos dañina para el Estado. Una mafia que no cometiera atentados. Y de hecho en 10 años habrá habido solo una decena de homicidios.

-Ayer Berlusconi dijo que “que hemos llegado a una justicia espiritista, con uno –usted- que dice las palabras de otro –su padre- quien está muerto desde hace muchos años”. Palabras que “no tienen nada que ver con la realidad­”.

-A Berlusconi le responderé el 2 de marzo con los hechos, cuando provea todos los documentos en la sala de audiencias. No soy como un Spatuzza cualquiera que habla de relatos. Yo antepongo al relato, los documentos en papeles que lo prueban. Documentación que ha escrito mi padre. Si mi padre escribe ‘Dell’Utri, Milano2, Berlusconi’, yo llevo esa hoja a la sala de audiencias.

-¿Pero qué gana con hablar?

-Nada. Es más, hace mucho tiempo que he comprendido que mi comportamiento constituye un peligro para mí. Piense que yo fui inscripto en el registro de los indagados el mismo día en el que murió mi padre, el 19 de noviembre de 2002. Fue una advertencia: si antes estaba mi padre que garantizaba este tipo de silencio, ahora me tocaba a mí.

-Luego llegaron las primeras amenazas.

-Recibí visitas desagradables de los carabinieri y de hombres pertenecientes a los servicios. Llegaron a mi casa paquetes bomba. Hasta una carta intimidatoria, dirigida a mí, a mi hijo y a mi mujer. Desde ese momento mi mujer me empezó a preguntar: ¿Quién te obliga a hacerlo? Luego, cuando seguí colaborando me pidió la separación.

-¿Tiene remordimientos?

-Está claro que quien se ocupa solo de lo suyo tiene sus ventajas. Mis hermanos han sido todos absueltos. Hoy estoy preocupado.

-¿Qué teme?

-Está claro que hay un proceso de cambio en el aire, que da miedo. Está quien trabaja para el post Berlusconi. Tengo miedo de que alguna entidad externa pretenda acelerar este proceso de cambio, como sucedió en 1992, cuando Tangentopoli estaba disgregando el sistema y la política de Cosa Nostra basada en los atentados, aceleró el proceso de cambio. Hoy se respira el mismo aire. Y espero no ser víctima.

-¿Tiene un rol la Sicilia de hoy en esta búsqueda del heredero?

-No. La Sicilia, como decía mi padre es sólo el lugar donde se hace el trabajo sucio. Pero nunca nace nada realmente. Las cosas nacen en Roma y en Milán.

“IL FATTO QUOTIDIANO” 11 DE FEBRERO DE 2010