COMO Y PORQUE ESTA CAMBIANDO RUSIA

De Giulietto Chiesa – Megachip – Galatea – 19 de setiembre 2008

Al Occidente en su complejo, tanto al componente americano como al europeo, les cuesta darse cuenta de la profundidad de la transformación que la así llamada “crisis georgiana” ha provocado en Rusia.

Digo “así llamada” porque el termino adecuado para definir los hechos es sin embargo otro: “ataque georgiano contra Rusia”. No es que yo quiera decir que todo empiece y termine con esa loca agresión. Por el contrario, me parece que pueda decir que Tzkhinvali ha sido la clásica gota que ha hecho rebosar el vaso. Un momento tópico, fatal, en el que muchas cosas que yacían apenas un poco debajo de la superficie, han sido violentamente puestas en evidencia.

Un momento que rompe la continuidad y deja ver como están realmente las cosas con cruda brutalidad. Saco muchas de estas impresiones desde mi puesto de observación privilegiado como participante en el Valdai Forum, un grupo de debate creado hace algunos años y gracias al cual una cierta cantidad de expertos internacionales, de “sovietólogos”, de vieja y nueva data, de politólogos, de periodistas, llegan a un contacto directo con los principales líderes de Rusia, con un intercambio de ideas muy franco (garantizado por las condiciones de “off the record” -confidencial-) y a todo campo.

Tres horas con Vladimir Putin, el Premier, en Sochi, en el Mar Negro, el 10 de setiembre y casi tres horas con Dmitrij Medvedev, el Presidente, el 11 en Moscú, en un gran salón del GUM (Imponente e histórico edificio), precisamente en frente del Kremlin. Entre las dos citas, una agenda bastante densa, un encuentro con el ministro de Asuntos Exteriores Lavrov. Dos hombres sobre quienes todo el mundo se pregunta, seguramente dos estilos. Pero, por más que los colegas se hayan esforzado, sobretodo los ingleses y americanos, en evidenciar las diferencias, para comprobar “quien es el que manda en el Kremlin”- nos hemos encontrado con una línea única, muy clara, muy neta, muy nueva. No es que hubiera mucho que esperar en este sentido, dado que Putin y Medvedev, aunque sabían perfectamente lo que hubieran podido decir los invitados extranjeros, teniendo claro que se hubiera desencadenado la caza al error de uno o del otro, de las diferencias de acentos, de tonos, se han sometido a la prueba, en rápida sucesión, aparentemente muy seguros de si mismos.

Reasumo como espectador algunas partes cruciales, siempre fiel a la norma concordada de que la citación no debe ser literal. No hay que servirse de lo que se escucha. Empieza así, Dmitrij Medvedev: “El 8 de agosto ha significado para nosotros el fin de las ilusiones a propósito del Occidente”. El espíritu de lo que había dicho Putin pocas horas antes, ha sido idéntico. El razonamiento no podía ser mas claro. Después de la caída de la Unión Soviética, los dos coinciden, y por muchos motivos que conocemos, Rusia fue débil, insegura de si misma. El 11 de setiembre y en los años siguientes, hemos soportado con dificultad la presión que ha sido ejercida sobre nosotros y contra nosotros, por parte de los vencedores de la Guerra Fría. Lo hemos soportado no solo porque éramos débiles, sino también porque alimentábamos ilusiones a propósito del occidente, de su libertad, de su sinceridad hacia nosotros. Así hemos tenido que soportar la continua expansión de las fronteras de la OTAN que para nosotros era incomprensible. Nos la habéis traído hasta debajo de la nariz, hasta dentro de las fronteras que en un tiempo pertenecían a la URSS y también a la Rusia pre-revolucionaria. Hemos protestado pero no hemos reaccionado. No hubiéramos podido hacerlo. Después pasó lo del 11 de setiembre y dimos una mano para ayudaros en la lucha contra el terrorismo internacional, para descubrir después que los Estados Unidos colocaban bases militares y contingentes en varios países de Asia Central. Todo ello mientras se procedía con la expansión de la zona de influencia americana en Georgia y en Ucrania, es decir, muy lejos de las fronteras de los Estados Unidos y muy cerca de las nuestras. Dos guerras, en Afganistán e Iraq han sido desencadenadas y no hemos metido la nariz. Hemos dado una mano con Irán. En Serbia el Occidente ha hecho lo que ha querido, contra Belgrado y también en contra nuestra y de nuestras protestas hasta el punto de violar los pactos que la soberanía serbia en Kosovo no se podía poner en discusión.

Esta historia de los pactos que no se respetan -ha dicho Medvedev- se repite demasiadas veces desde que termino la guerra fría. Si hubieran sido mas exigentes los líderes soviéticos que trataron la retirada de 1989 (una alusión muy critica a Gorbaciov, aunque no se le ha nombrado) y hubieran pedido que se firmara el acuerdo de no ampliar la OTAN. Ese acuerdo existía, aunque no estaba escrito. También después de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia existía el acuerdo de no reconocer unilateralmente la exclusión de Kosovo de Serbia.

Después, además de las provocaciones de los dirigentes de Ucrania y Georgia, nos vemos llegar los nuevos misiles a Polonia y el radar a la República Checa, que meterá la nariz, indebidamente muy adentro de las fronteras rusas. Por último la ofensiva de Saakashvili contra nuestras fuerzas de interposición que se encontraban legalmente en Osetia del Sur.

¿Qué es lo que se esperaba Washington? -ha exclamado Putin en un cierto momento- ¿Que no reaccionáramos? ¿Que no defendiéramos a nuestros soldados, algunos de los cuales ya habían caído bajo los ataques la noche entre el 7 y el 8 de agosto?

Nos decís que hemos exagerado al responder. Pero no se puede uno defender de un ataque de esas dimensiones sin golpear los centros de comando, los de comunicación, los aeropuertos de donde salían los aviones que bombardeaban Osetia y nuestras tropas. Habéis escrito y repetido que Rusia estaba invadiendo Georgia. Completamente falso: esta no era nuestra intención y no ha sucedido. Cualquier parangón con el '68 checoslovaco no tenía ni tiene ningún sentido. Este es el panorama. Y este panorama “ha modificado nuestras prioridades” (Medvedev).

¿Fin del diálogo?... Para nada, pero atención (Putin) a que nuestra retirada se haya terminado. Nosotros “no queremos volver al clima bipolar” (Medvedev), pero “es necesaria una nueva arquitectura de la seguridad internacional” (Putin) porque la actual ya no nos satisface para nada. El sistema bipolar no tiene perspectiva, pero también la idea unipolar esta muerta. Rusia no es la URSS. Basta ya de perseverar en este error. Basta ya de ampliar la OTAN, anexando países que están divididos en su interior, elites incapacitadas y con plagas de recuerdos del pasado, sistemas institucionales inestables. Esto hace que aumente la inseguridad de todos. Pensad en lo que hubiera podido suceder en agosto si Georgia hubiera tenido acceso a la OTAN. “Yo -ha dicho Medvedev- de todas formas, no hubiera dudado ni un segundo en tomar las decisiones que he tomado esa noche, pero las consecuencias hubieran sido de magnitud superior”. En resumen, la crisis ha sido un catalizador que “ha modificado todo el panorama de las relaciones exteriores de Rusia”. Ahora se cambia.

Es mejor que los Estados Unidos y Europa se den cuenta. A cada acción seguirá una reacción, aunque no sea igual y contraria, aunque no sea simétrica, de fuerza análoga. ¿Sanciones contra Rusia? Putin más cortante, Medvedev más tranquilo, han dicho “no lo intentéis”. Esperaremos a ver quien paga los precios más altos. Vuestros hombres de negocios serían los primeros en no agradecer dichas decisiones. Y ha sido Putin, como jefe de gobierno, el que ha ilustrado puntillosamente la situación económica de Rusia, sus ventajas estratégicas de recursos, antes que nada energéticas, pero también financieras, naturales, tecnológicas, humanas.

“Nosotros no tenemos ambiciones expansionistas en ninguna dirección” (Medvedev) y estamos interesados en vender nuestros recursos como hemos hecho, sin problemas, en todos estos años. Pero si el Occidente sigue dándonos empujones” (Putin), entonces tenéis que saber que nosotros, en primer lugar, no nos dejaremos dar empujones y, en segundo lugar, que tenemos mucho espacio donde dirigirnos. “Nosotros no olvidamos nuestras profundas raíces europeas” –añade Medvedev- pero podemos (tendremos que hacerlo de alguna forma), trasladar el baricentro de nuestro interés hacia el oriente, de lo contrario nuestras inmensas regiones del este no podrán desarrollarse.

La señal es clara y Putin no ha perdido la ocasión para recordar que el primer terminal de un nuevo gasoducto ha sido inaugurado en las fronteras con China. En primer lugar vale para Europa, cuya posición realista, como la ha interpretado Sarcozy, presidente de turno, no ha desagradado a Moscú. Pero Europa, dividida entre la opción americana y la “europea”, ha sido objeto también de reproches fuertes. ¿El que quiere a Ucrania en la OTAN se da cuenta de lo que podría suceder? ¿Habéis tenido en consideración la eventualidad de un país que se divide en dos partes? ¿Tenéis claro que la mayoría de los ucranianos no quieren entrar en la OTAN? ¿Tenéis bien claro que la flota rusa está desplazada en Sebastopol, en Crimea, y que existe un acuerdo con el gobierno de Kiev para mantenerla hasta el 2017? ¿Y que las naves rusas y naves OTAN estarían en contacto muy de cerca en una zona extremamente sensible para la seguridad rusa?

Es obvio que haremos todo lo posible para impedir una solución como esta. ¿Hay alguien que se indigne porque lo decimos? ¿Alguien grita que nosotros ponemos vetos, que nosotros queremos limitar las decisiones de un país soberano en nuestras fronteras? Entonces (Medvedev y Putin, al mismo tiempo), nosotros os preguntamos: ¿Por qué los Estados Unidos pueden presionar a Kiev para que entre en la OTAN, ellos que están a miles de miles de km de distancia, mientras nosotros no podremos ejercer nuestros derechos de seguridad? Palabras claras y duras. Y también difíciles de contrastar. Subestimarlas significa aumentar sin medida la eventualidad de una elevación del peligro de guerra en el centro de Europa. Ha llegado el momento de la máxima responsabilidad y del máximo realismo. En este trance coinciden.

Fuente: www.megachip.info