CRONICA DE LA CONFERENCIA DE GIORGIO BONGIOVANNI

Y ANTONIO URZI EN MONTEVIDEO

MONTEVIDEO – URUGUAY – 24 DE JUNIO DEL 2009


LUCES EN EL CIELO


Para Antonio Urzi y Simona Sibilla,

con el amor de sus hermanos de América del Sur


Luces en el cielo. Luces que nos hablan, que nos miran, luces que me recuerdan los días felices de la infancia, en la que tantas y tantas noches de verano jugamos mi hermano y yo con las estrellas que se movían y danzaban en las alturas, por sobre las sombras y más allá, mucho más, de nuestra capacidad de entender lo que estábamos viendo. Envueltos en el aire tibio y perfumado del jardín anterior, o recostados sobre la fresca hierba que crecía junto a los eucaliptos que se elevaban en la parte de atrás, después de la huerta y cerca de las hamacas donde dejábamos pasar las tardes, cada atardecer esperábamos ansiosos que llegara la noche para empezar a jugar con las figuras luminosas que se movían en el firmamento oscuro, a nuestra voluntad y siguiendo nuestras órdenes decíamos ingenuamente en aquel tiempo. Y así nos quedábamos hasta que nos llamaban porque había llegado la hora de la cena.

Luces en el cielo. Luces que engendraron en mi alma un dulce amor por ellas, misterioso pero cierto, tan cierto que al crecer me condujo a la senda que hoy camino, en la que a cada paso fui dejando caer en el olvido a esas entrañables amigas de la infancia. Hoy ya no miro al cielo esperando que las estrellas se muevan, que súbitos destellos lo alumbren o que me dibujen figuras imprecisas, pero la certeza y el abrigo que me dieron de niña permanecen incólumes en mi agradecido corazón. Y a veces, cuando los días pierden su claridad, o cuando la misma noche se agita entre las sombras, cuando mi alma se desangra por el dolor que envuelve al planeta y que muchas veces se vuelve físico y me atraviesa el pecho como una saeta, yo levanto los ojos y le pido al Cielo volverlas a ver, sólo una vez más, mientras imagino que vuelven a jugar conmigo como hace tantos años, y aunque nada de eso suceda, yo sé que están ahí, cerca, y con eso me alcanza.

Luces en el cielo. A veces quietas y otras veloces, luces que derraman su bendición sobre nosotros cada día de nuestras vidas, desde lo alto, donde los aires oscurecidos por la maldad del hombre vacían lágrimas de tristeza en mi interior, como las que hoy llora nuestra Madre por nosotros, sus hijos rebeldes.

Luces en el cielo que nos guiaron y nos acompañaron el pasado veintidós de junio hasta la ciudad de Montevideo, para un nuevo encuentro con Giorgio. Llegamos ese día al final del atardecer, ya era casi de noche. Y una vez más, no pude dejar de emocionarme cuando luego de instalarnos en el hotel, Giorgio nos invitó a cenar a su casa. Una vez más pensé que era un privilegio inmerecido. Allí estaban Sonia y Sonietta, recién llegadas de Italia, junto con Antonio y Simona que habían hecho el viaje con ellas, la querida Erika y Georges, el pequeño Giorgio, incansable como siempre, Anubis y Chacho, con el mismo amor que habitualmente manifiestan hacia los demás. Al poco rato llegaron los hermanos de Paraguay y algo después la numerosa delegación de Córdoba, encabezada por Raúl y Gaby, con Jorge y Dora Abrudsky y el Nono Edgardo, entre otros.

Atesoro cada momento vivido junto a Giorgio y Sonia, con los hermanos que se encuentran presentes en cada oportunidad, como la joya más valiosa. Guardo cada una de sus palabras, de sus miradas, de sus silencios, como un regalo que quizás alguna vez podré valorar en toda su dimensión. El esfuerzo por atendernos y servirnos, hasta en el más mínimo de los detalles, me conmueve siempre hasta lo más profundo, porque sé con toda certeza que deberíamos ser nosotros los que nos ocupáramos de todas y cada una de sus necesidades.

El clima de Montevideo era extremadamente frío en esos días y aún más en la zona de Carrasco, el lugar donde el Río de la Plata se une con el mar y el viento siempre es intenso. Al día siguiente nos levantamos temprano, fuimos a desayunar al centro comercial que está junto al Hotel Costa Verde, donde nos alojamos, el mismo en el que Giorgio vivió casi tres meses a principios del año dos mil seis y que tantos recuerdos me trae cada vez que llego a él. Después, antes del mediodía, nos fuimos a su casa donde nos esperaba para conversar un rato. Estaban presentes Raúl, Gaby, Jorge y Dora Abrudsky, el Nono Edgardo, dos primos de los Abrudsky de USA, Jorge Pracilio de La Pampa, Omar y Jorge de Paraguay, Antonio y Simona Urzi y los hermanos de Uruguay que viven o trabajan con Giorgio. Estuvimos conversando y escuchándolo hasta después del mediodía y nos fuimos a almorzar. Giorgio no nos pudo acompañar porque hacía mucho frío y tenía tareas pendientes. A su regreso de Neuquén había estado enfermo y se lo veía algo cansado, pero íntegro, como siempre. A media tarde, cuando volvimos a su casa según lo convenido, nos enteramos que había sangrado y estaba apenas recuperándose.

No obstante, solo un rato después, fue con nosotros al comedor Rayito de Sol, para visitar a los niños y ver las mejoras hechas y las que aún faltan hacer. Raúl se quedó en el hotel porque no se sentía bien y tenía fiebre alta. Antonio y Simona se emocionaron mucho al conocer a los niños, al verlos comer tan tranquila y educadamente, con su sonrisa, su agradecimiento y su amor hacia todos. Las lágrimas en sus mejillas hablaban por sí solas. El lugar es muy humilde y está en un barrio también muy humilde. El día se sentía cada vez más frío y la poca ropa de abrigo que tenían puesta los niños se la había proporcionado el comedor.

Desde ahí nos fuimos al Arca de Montevideo, donde se iba a hacer la reunión de ese día. Había hermanos de casi todas las Arcas de Uruguay, más las de Argentina, Paraguay e Italia. Compartimos un momento muy lindo, nos sirvieron café y unos dulces, todo con mucho amor y excelente predisposición. Más tarde llegó Juan Alberto, cuyo vuelo se había demorado.

Giorgio nos habló de todo, como habitualmente lo hace, sus enseñanzas son siempre completas y perfectas, tanto que es capaz de desarrollar varios temas en pocos minutos y con ellos dar respuesta a todas nuestras inquietudes, las que ni siquiera es necesario formular en voz alta. No obstante, a mi modo de ver, hubo dos puntos sobresalientes en su discurso de ese día, los que pueden sintetizarse de la siguiente forma:



Posteriormente, terminamos la noche celebrando con una cena todos juntos y luego regresamos al hotel, para descansar y recobrar fuerzas para las actividades del día siguiente.


La conferencia en la cual se iba a presentar por primera vez al público el video con la historia de Antonio Urzi, dio comienzo con la presentación de Georges Almendras, que apenas podía hablar debido a un estado gripal y una faringitis que lo tenían a mal traer desde hacía varios días.


Georges Almendras


Giorgio Bongiovanni

Juan Alberto Rambaldo


Video de Funima

El video de Funima nos transportó, una vez más, a la extrema realidad que viven tantos niños alrededor de todo el mundo. Las imágenes del mismo corresponden a la región Noroeste de la Argentina, ubicadas en medio de la soledad, del frío y de la aridez de paisajes bellos pero despojados de casi todo lo necesario para la vida humana. Estas imágenes, no por conocidas, resultan menos dolorosas, y se queda sin respuesta la voz que nos pregunta desde el video ¿qué guardan los ojos de esos niños? ¿Qué se esconde en sus corazones carentes del amor, de la solidaridad, del calor de los demás? Porque esas almas que deambulan por las piedras son nuestras almas, y nada de lo que les sucede nos puede ser ajeno. Esos niños, imagen de la desolación y el desamparo, aguardan con paciencia y amor infinitos la ayuda que casi nunca llega. El cambio de conciencia que la humanidad necesita se producirá solamente a través del amor, de mucho amor.

La inevitable angustia nos oprime al igual que cada vez que se muestra el video, mientras la voz sigue hablando y pidiendo que Dios bendiga el camino del porvenir. Agradece luego la generosidad de los hermanos italianos y españoles, que tanto contribuyen a aliviar el extremo sufrimiento de los pequeños seres. En lo que hace concretamente a Uruguay, gracias a Raúl Bagatello y a la querida Sra. Elena y su familia, es posible mantener un comedor que brinda una ayuda indispensable en un barrio lleno de carencias, en el cual entre setenta y ochenta niños comen a diario. Niños que ofrecen su sacrificio para ayudarnos a nosotros, niños que ya han sido salvados y que cumplen la misión de abrir nuestros endurecidos corazones.


Juan Alberto Rambaldo


Giorgio Bongiovanni


Antonio Urzi


Giorgio Bongiovanni



Video de Antonio Urzi

El sorprendente video que muestra la vida de Antonio Urzi, su infancia, su familia, sus amigos, los lugares por los cuales caminó de niño y en su primera juventud, contiene hechos que pueden aparecer o presentarse como misteriosos para algunos, como apasionantes para muchos más y como incógnitas a develar para casi todos. Un misterio en los cielos de Italia, se escucha decir mientras las imágenes de astronaves empiezan a desfilar una tras otra. De hecho, son muy pocos los que han logrado filmar la imagen de una astronave con tanta claridad y son muchos menos los que lo han hecho más de una vez. El fenómeno se documenta en cientos de filmaciones, con una gran calidad de imagen y con una cantidad pocas veces vista de naves de diferentes tipos.

Lo que hace que el caso sea tan extraordinario es la cercanía de las naves, filmadas en un primer momento, allá por el mes de agosto del 2003, con una pequeña cámara de video 8 analógica. A partir entonces, Antonio ha filmado naves de todo tipo, formas y tamaños, cigarros, triangulares y las llamadas tres luces que se hicieron famosas en Bélgica, en el año 1989. ¿Y de dónde vienen estas naves? Todo hace suponer que son extraterrestres y los mismos belgas no han excluido esta hipótesis, ya que los pilotos de aviones cazas que las perseguían afirmaron que pasaron en un instante de una velocidad de trescientos a mil ochocientos kilómetros por hora, cosa imposible para cualquier aparato construido con tecnología terrestre.

El cuatro de junio del año dos mil cuatro, Antonio filma un objeto de apariencia metálica y con casco que se presume de siete a nueve metros, cálculo impreciso por la falta de referencias que confirmen las dimensiones atribuidas. Esta falta de referencias se debe a que Antonio jamás pensó en mostrar las filmaciones que hacía, ni en realizar cálculos o estimaciones sobre las dimensiones de las naves o la altura a la que se mostraban.

Antonio filma a las astronaves desde una pequeña ventana ubicada en el techo de una bohardilla que hay en la casa donde vive. Tiene solamente una pequeña porción de cielo para filmar, de tal manera que, a diferencia de la mayoría de los casos en los que aparentemente alguien logra grabar la imagen de una nave por “casualidad” o porque se la tomó “desprevenida”, en este pareciera que las naves no sólo lo conocen, sino que lo esperan y posan para él. Algunas veces va a la casa de la abuela de Simona, su esposa, donde hay un pequeño balcón que le facilita bastante la tarea.

El fenómeno se sigue repitiendo y es posible que en cierta oportunidad aparece un objeto similar a los fotografiados por George Adamsky. En este caso las nubes destacan los movimientos del objeto y hay un punto de referencia: el borde de una ventana. Nunca se han visto filmaciones de naves en forma tan nítida. Se ve la ventana, el cielo y el objeto posando para la cámara, con movimientos característicos y particulares.

Meses después, cerca de la medianoche, aparece una nave que resalta en el cielo nocturno y que se ilumina de repente con una luz violeta muy particular. Esta luz se mueve a su alrededor mostrando un espectáculo nuevo y asombroso. Después de más de media hora de filmar, Antonio amplía el campo y se pueden ver los edificios ubicados alrededor de su casa, lo cual le presta a la imagen un magnífico marco de referencia. Esta filmación duró más de cuarenta minutos, durante los cuales la nave posó tranquilamente para la cámara.

Días más tarde, casi a la misma hora, aparece otro objeto con una forma distinta a todas las anteriores, de color broncíneo ámbar, con reflejos claros en la parte inferior del mismo, reflejos producidos por las luces de un campo de fútbol ubicado abajo, todo lo cual le da a la nave una claridad y una riqueza de detalles que sorprende. Poco después, en el mes de diciembre del 2004, Antonio filma una nave que refleja las luces de Milán encendidas debajo de ella; este objeto es de un particular color negro y efectúa diferentes movimientos a lo largo de varios minutos.

Es importante aclarar que Antonio filma a las astronaves cuando no está en el trabajo. La coincidencia de sus momentos libres con la aparición de los objetos nos habla de un proyecto específico de los extraterrestres con respecto a él. Es, sin lugar a dudas, un fenómeno inteligente detrás del cual hay un plan concreto y perfectamente determinado. No obstante, cuando Antonio intenta explicar el fenómeno que está viviendo a los demás, nadie le cree, a excepción del investigador independiente Giusseppe Garofalo, que se convierte en el primero que le cree y posteriormente en su amigo.

Antonio vive actualmente en Milan pero nació en Livorno, donde aún viven sus padres. Su experiencia de contacto con la inteligencia extraterrestre comenzó siendo él muy chico. Relata su papá que desde pequeño se ubicaba en la terraza de la casa, donde se pasaba horas enteras mirando el cielo y llamando a sus padres cuando veía aparecer una nave, hechos de los cuales también da testimonio su madre. Los fenómenos de la infancia siguen a lo largo de los años, no sólo en su casa sino también cuando la familia salía de viaje, hasta que ésta finalmente comprende que no eran ilusiones o fantasías infantiles, sino que el niño decía la verdad. Los claros e indudables testimonios familiares demuestran no solamente la sensibilidad de Antonio, sino también su íntima conexión con las naves, hecho que no es novedoso en la historia de los contactados.

Los episodios siguen hasta los trece años, a esa edad se interrumpen para reaparecer después de los veinte años, en que renace en Antonio la pasión ahora adulta hacia los misteriosos amigos de la infancia. Va entonces a las afueras de Livorno, a un lugar llamado “Valle Bendita”. Junto a su hermano, llegaba a las colinas en auto y después de esperar durante unos minutos, siempre aparecían las luces en el cielo, sus amigas y hermanas. Pero nadie llevó nunca una cámara de fotos o una de video para registrar los hechos. Era una actitud totalmente espontánea, más parecida a ir al encuentro de amigos que a una tarea de registrar evidencias, por importantes que éstas hubieren sido; tampoco había intención de mostrarlas nunca a nadie. Entre los amigos que lo acompañaban a “Valle Bendita” estaba Francisco, quien siempre creyó que lo que afirmaba Antonio era verídico.

En el año dos mil Antonio conoce a Simona Sibilla, quien luego se convierte en su novia y que actualmente es su esposa, en la que descubre una idéntica pasión por el tema del contacto extraterrestre. No obstante su empeño, fracasa cada vez que intenta difundir su experiencia, solamente lo apoya Giuseppe Garofalo. Tiempo después conoce a Pier Giorgio Caria, quien accede a conocerlo porque Garofalo lo persuade de hacerlo, y es Caria el que lo pone en contacto con el periodista e investigador mexicano Jaime Maussan y con Giorgio Bongiovanni.

Jaime Maussan se da cuenta de inmediato que el caso de Antonio es de una extraordinaria importancia, motivo por el cual viaja a Italia para conocerlo y entrevistarlo, y a partir de tal hecho se produce un importante salto cualitativo en la experiencia de Antonio. Según relata y testimonia el mismo Jaime, lo primero que lo impresiona de Antonio es que no pide nada a cambio del relato de su experiencia, y además porque exhibe documentos fílmicos que lo dejan sumamente impresionado. Sigue diciendo Jaime que los detalles del material que le entrega Antonio son extraordinarios y sobresalientes en todo sentido. Es por ello que empieza a divulgarlo en la televisión mexicana y en sus revistas. Millones de personas alrededor de todo el mundo quedan sorprendidas con las evidencias exhibidas, al punto tal que la televisión japonesa envía periodistas a Italia en el año dos mil seis para entrevistar a Antonio.

Mientras tanto, Antonio sigue filmando. En el año dos mil seis vuelve a filmar una nave similar a las que Adamsky registró en los años cincuenta y sesenta del siglo anterior, con sombras esféricas y lenticulares. Jaime Maussan viaja varias veces a Italia para entrevistar y a la vez profundizar su conocimiento de Antonio y también de su historia. Jaime no solamente le cree sino que declara que, luego de una experiencia de treinta y cinco años haciendo entrevistas, y después de haber hablado cientos de personas, ya le resulta fácil saber cuando le dicen la verdad.

En el año dos mil siete, el veintinueve de abril, Antonio ve un objeto oscuro desde una de las ventanas de su casa; este objeto le proporciona una vista perfecta por cuanto se ven todos los detalles de la nave. Esta vez, no sólo filma desde una ventana de la casa, sino que en la filmación se escucha la voz de Simona, testigo fiel de uno de los mejores registros de Antonio Urzi.

Según Jaime Mausssan, el caso de Antonio es uno de los más extraordinarios de la historia, similar a los de Adamsky o Mayer. La particularidad especial y característica de éste, es que las astronaves posan claramente para él, dejando de manifiesto una inteligencia y un plan específico. A partir de entonces, la reacción de los investigadores y del público en general, es altamente positiva. Las filmaciones de Antonio fueron analizadas en el Centro Ufológico Nacional de Italia, institución que afirma que el material es auténtico y no ha sufrido ninguna manipulación. Lo analiza también el americano Jim Diletosso, figura sagrada e indiscutida de los investigadores ufológicos en todo el mundo, quien de igual modo se sorprende con las particularidades asombrosas del caso de Antonio Urzi.

Y cómo no hacerlo, se trata nada más y nada menos que de naves extraterrestres, seres de inteligencia superior, que posan pacientemente en el cielo de Milan y sobre la casa de Antonio. Junto a las imágenes, la voz de Georges Almendras nos recuerda que hay naves de luz, otra negras, blancas, broncíneas, algunas solas, otras en pequeños grupos, en flotillas o en oleadas que inundan el cielo, todas posando ante la cámara de Antonio para asombro del mundo.

El veintitrés de septiembre del año dos mil siete aparece una enorme flotilla de esferas blancas que cubren el cielo. El día treinta del mismo mes se presenta otra similar, que conmueve a Antonio y a Simona, testigo de los dos hechos. Luego siguen los “ebanis”, de enormes proporciones y de las cuales salen las flotillas de esferas blancas, que se reiteran en el año dos mil ocho, esta vez sin las mencionadas esferas. En este mismo año aparecen nuevamente las flotillas y un “ebanis” de color blanco, luego otro de color fucsia; se puede ver a las esferas saliendo de su interior, en un hecho excepcional nunca antes registrado por su claridad y magnitud.

El trece de marzo, siempre del año dos mil ocho, una nave se estaciona frente a su ventana y realiza movimientos imposibles de ejecutar para cualquier tecnología terrestre, se trata de un objeto idéntico al filmado en el año dos mil cuatro. El veintiséis de agosto de ese año reaparece el mismo objeto filmado en abril del dos mil siete; en la filmación pueden verse los píxeles que se ennegrecen paulatinamente, porque el magnetismo de la nave afecta la cámara filmadora.

En muy pocos años las filmaciones que Antonio ha obtenido son muchas y, con el paso del tiempo, van a conformar una historia que va a maravillar al mundo, por encima de todo tipo de escepticismos, más allá de las opiniones, de las ideologías o de posturas filosóficas o religiosas. En opinión del periodista e investigador Jaime Maussan, la referida exposición de las naves no es otra cosa que intentos de comunicación por parte de la inteligencia extraterrestre, de seres que vienen a decirnos algo y a quienes debemos escuchar. Antonio Urzi también cree que hay seres dentro de estos objetos, seres que poseen una inteligencia superior. Finalmente, una antigua profecía maya anuncia que después del eclipse total de sol del año mil novecientos noventa y uno, habría numerosos contactos entre seres venidos de las estrellas y los hombres.





Giorgio Bongiovanni


En la pantalla aparecen las imágenes anunciadas y Antonio explica su origen.


Antonio Urzi


Giorgio Bongiovanni


Antonio Urzi


Giorgio Bongiovanni


Antonio Urzi


Giorgio Bongiovanni


Antonio Urzi


Giorgio Bongiovanni:


Antonio Urzi:


Giorgio Bongiovanni


Erika Pais:


Giorgio Bongiovanni:



Inés Lépori

Posadas, Provincia de Misiones, Argentina

18/19 de julio del año 2009