"ALMAS EN BUSQUEDA DE VERDAD Y DE AMOR"


"No puedo no verlos maravillosamente hermosos, con el recuerdo de lo que eran...en la realidad de lo que son...o en lo que se han convertido, o se convertirán... ¡¡¡Ángeles...!!!

¡Ya Ángeles...! Es un sábado de marzo por la tarde entibiado por el cálido sol de primavera. Sentados sobre la pequeña terraza...Antonio Caldarelli, Riccardo Laveglia, Franco y yo, hablamos de la posible realización de proyectos espirituales, de las futuras conferencias de Giorgio Bongiovanni en Nápoles.

Alrededor de las 15:30 comienzan a llegar los hermanos, para una reunión que Antonio deseaba hacer. Veo que el salón se llena, llega un grupo detrás del otro, somos más de 20. Miro a Antonio, luego a Riccardo, percibo el estupor, la alegría...se lee en sus ojos...con cada caluroso y fraterno abrazo. Con placer noto que entre los hermanos hay caras nuevas. El encuentro inicia casi inmediatamente...con una sucesión de preguntas, a las cuales Antonio responde con gran generosidad y humildad.

Se habla de Giorgio, de su misión, de su rol, del retorno del Cristo...del Juicio Final, de los Ángeles de ayer, extraterrestres de hoy. Todo procede en armonía, hasta que una joven mujer, una cara nueva, comienza a manifestar con fuerza sus dudas, su disenso, sus acusaciones, diciendo en voz alta sus miedos, sus inseguridades.

La atmósfera se caldea, pero muchos hermanos (todos), los que han conocido a Giorgio personalmente en Porto Sant'Elpidio, manifiestan a través de su testimonio, todo el afecto, el respeto, el consenso con Giorgio y con su misión... ¡por lo que hace...por la justicia...por los niños...por las almas...!

La joven insiste en sus sospechas, en su desconformidad y se crea una desarmonía. Y es allí que Riccardo se pone de pie y dice ¡basta...! Quedamos todos en silencio. Lo miro, está parado, con los ojos cerrados, de frente a la persona que está sentada a su izquierda, le toma las manos, las estrecha, transmitiendo paz, serenidad, Amor: y continúa estrechando las manos de cada hermano, uno detrás del otro, hasta llegar al último, que estaba sentado a su derecha, cerrando el círculo. ¡Los ánimos se calman, vuelve la armonía, la alegría...!

Una reunión inolvidable para todos...porque fue viva, sentida, veraz, vibrante, como el alma de cada uno de los hermanos, que estaban allí sentados, desde el primero al último...

Ángeles... ¡Si! Que se habían perdido en el sendero de la vida...

Ángeles... ¡Si! Pero que están cansados de sentir milenios de mentiras, por parte de quien habría tenido que guiarlos con Amor y sinceridad, como el Cristo habría querido, cuando les confió su amado rebaño...pero que no fue así...

Ángeles... ¡Si! Porque...están cansados, buscan la Verdad, porque saben que el Amor existe ¡y quieren encontrarlo!

Ángeles... ¡Si! Porque siempre se busca aquello de lo cual conservamos Vivo el sabor... ¡Nadie puede buscar aquello que no conoce...!


Con Amor en Cristo


Maria Clelia Pasquinucci

Nápoles, 20 de marzo de 2010