HE ESCRITO EL 9 DE MAYO DE 1.998:

 

¿QUIÉN TIENE MIEDO A LA ANTROPOCRACIA?

 

 

Ha sido dicho y escrito: LA VERDAD OS HARÁ LIBRES, PERO LIBRES DE VERDAD” (Evangelio de Juan).

El Maestro Jesús exhorta al despertar de los valores espirituales con la frase: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA”, hablando a la humanidad y al hombre individuo.

En el curso de los tiempos los conceptos Crísticos han continuado resonando hasta nuestros días, aún cuando las fuerzas oscuras y adversas quieren evitar su realización.

Os recuerdo el lema francés acuñado por Cagliostro: “Libertad, Fraternidad, Legalidad”, que introduce en la conciencia el deseo de realización, desgraciadamente desembocado en la violencia contra el régimen absolutista vigente en Francia en el 1.700.

Antes de la Revolución Francesa, Cagliostro, gran iluminado de la Conciencia Crística, y otros en Europa como Girolamo Savonarola, Giordano Bruno, Tomaso Campanella, etc., habían propuesto alternativas por las cuales pagaron con sus vidas porque estaban en neto y necesario anticipo sobre sus tiempos, ahora ya maduros.

 

Hoy, yo, Giogio Bongiovanni, portador de los Estigmas de Jesús Crucificado, Testigo del Mensaje de Fátima al cual está ligado mi experiencia, afirmo que en la conversión que desarrolla transformación y cambio, está la puesta en práctica de la Antropocracia, que significa ”Gobierno del hombre” (del griego Antropos = hombre y Cracia = gobierno).

 

El trípode sobre el que se apoya el fundamento del proyecto se encuentra en:

 

1) la actuación de la justicia;

2) la tutela del derecho a la vida;

3) la libertad de expresión del pensamiento y de la creatividad del hombre.


La Antropocracia está dirigida al hombre con “H” mayúscula, al hombre conocedor de la propia identidad espiritual y atento a la exigencia de los otros. Será la estructura jurídica la dirigida a tutelar a los ciudadanos en sus derechos, comprendido el derecho a la Vida, y su indispensable y amplia aplicación sobre la economía construirá el efecto cuya causa es espiritual.

¿Por qué temer a aquello que es posible de conseguir y viene de Maestros y Filósofos antiguos y contemporáneos? El concepto de triarticulación de Rudolf Steiner representa la idea-acción conceptual del proyecto antropocrático. Os recuerdo que el mismo Eugenio Siragusa, mi padre espititual, ha hecho de la Justicia la finalidad de su mensaje.
Cuando se quiere profundizar el mensaje de un iluminado es necesario evitar toda posible cristalización porque se arriesga en terminar fosilizando, dogmatizando el mensaje mismo, impidiendo la natural evolución y su adaptación a las circunstancias históricas. Invito a todos a no tener temor en dar apoyo y sostén al proyecto que debe, en cambio dar miedo a quien ostenta el poder con ingentes e ilegítimos provechos, a los corruptos y a los malhechores. Así como, desde siempre y ante todo, he decidido ofrecer mi vida a Cristo, así como continuaré testimoniando el Mensaje de Fátima y la existencia de vida en otros mundos habitados, del mismo modo sostendré también esta causa y exhortaré a cada uno a ponerla en práctica.

Es necesario “despojarse de los hábitos viejos para revestirse de nuevos”.

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS Y LA ANTROPOCRACIA

 

 

Yo soy el Señor tu Dios.

No tendrás otro Dios aparte de Mí.

No pronunciarás en vano el nombre de Dios.

Recuerden de santificar las fiestas.

Honra a tu padre y a tu madre.

No matar.

No cometer adulterio.

No robar.

No decir falso testimonio.

No desear la mujer ajena.

No desear las cosas de los demás.

 

Moisés dijo al pueblo: «...No tengas temor, Dios ha venido para ponerlos a prueba, para que siempre tengan temor y no pequen». Estas son las leyes dictadas por Dios a Moisés, leyes y reglas morales directas en la relación hombre-Dios y en la relación hombre-hombre y por lo tanto en la relación con la colectividad, la sociedad, etc..

 

Dijo el Cristo «...YO NO HE VENIDO PARA ANULAR LA LEY, SINO

PARA COMPLETARLA...».

Y dejó dos nuevos mandamientos:

 

AMA AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO.

NO LE HAGAS A OTROS LO QUE NO QUIERES QUE TE HAGAN

A TI.

 

Se me preguntó la relación entre la Antropocracia y los diez mandamientos. Yo respondo: como ya fue dicho y escrito, confirmo que el «proyecto antropocrático» (gobierno del hombre) fue fundado sobre la enseñanza espiritual de Cristo, que se encarnó para ofrecer al hombre la redención y con su venida trasmitió los valores de justicia, de solidaridad, de altruismo, de la expresión creativa del pensamiento, y por lo tanto la liberación de la esclavitud material y la posibilidad de un reino de Amor, de Justicia y de Paz.
La Antropocracia va más allá de la democracia. Estamos presentando a los potentes el proyecto antropocrático a nivel cultural, social y político, para pedir su conversión y la rehabilitación completa de la sociedad italiana y de la sociedad de todo el mundo. Nosotros estamos testimoniando y difundiendo el proyecto porque su fundamento es espiritual, porque es directo al ser humano consciente que siente la exigencia primaria de llevar plenitud y armonía a su propia vida y a la de los otros.

 Los pilares de la Antropocracia son:

 La Justicia.

La renta de ciudadanía.

La fiscalidad monetaria.

La Justicia es la primera exigencia, sea social o individual; debe ser organizada garantizando los derechos del hombre, el equilibrio y corrección de los errores humanos, sobre todo como barrera de todas aquellas formas de engaños y coerciones que un individuo -o un conjunto de individuos- podrían imponer a otros similares o al ecosistema, Madre Tierra que hospeda y nutre todas las formas vivientes. La Justicia divina regula la armonía y la evolución del cosmos.

 

La solidaridad y la defensa de los legítimos derechos humanos, junto al derecho a la vida, son la expresión directa de la Justicia. En el programa antropocrático es la renta de ciudadanía la que, prácticamente, realmente, puede tutelar a todos indistintamente desde el nacimiento hasta la muerte; no solamente a aquellos que puedan autorrealizarse, sino también a aquellos que están en dificultades, que tienen necesidad de madurar, y sobre todo aquellos que son incapaces. Este proyecto puede ser realizado en el interior de la sociedad humana a través de la fiscalidad monetaria, o sea con la reestructuración y la redistribución del inmenso capital social. Todos los factores de la realidad, desde la vida social a la espiritualidad, deberán ser orientados hacia la instauración de la solidaridad.

El poder jurídico será ejercido por la magistratura, órgano elegido por los ciudadanos y formado por hombres que serán los tutores y los ejecutores de tal poder sobre el plano material, humano, social y espiritual y moral; por esto ya es suficiente la aplicación de la infalible ley divina de causa y efecto o karma. Los órganos de la magistratura deberán ocuparse de hacer respetar la ley, por lo tanto serán moralmente elevados y exentos de la posibilidad de tentación de intereses y corrupción personal en el desenvolvimiento de la misión del servicio público. Los códigos penales del proyecto antropocrático constituyen la expresión ejecutivo-material de los diez mandamientos, leyes dadas directamente por Dios al hombre sobre el monte Sinaí, en el pleno respeto de todas las expresiones culturales y religiosas de las varias civilizaciones.Los dictados divinos de los diez mandamientos regulan la vida del hombre «antropocrático». Deberá y será exigencia interior de cada uno, el respetar la vida, honrar a los padres, no matar, no robar, no dar falso testimonio, no desear ni envidiar las cosas de los demás, respetar el vínculo de la pareja hombre-mujer (carismaespiritual), dar gracias a Dios y a todas las manifestaciones vitales del cosmos, etc..

Muchas sociedades de otros mundos han planificado y realizado la Antropocracia. Hoy, a finales del milenio, el hombre del planeta Tierra tiene la posibilidad de ponerla en práctica. Puede parecer una utopía, pero no lo es; queriéndolo o no, el hombre deberá considerarla verdad, porque en este tiempo, o en la nueva era, la Antropocracia constituirá el inicio de la constitución de la nueva super-civilización por inspiración divina proveniente de los Seres Celestiales.

 

LA SALIDA PARA EL TIRÁNICO SISTEMA DE IMPUESTOS

 

Como todos los ciudadanos de mi país -donde la prerrogativa de la solidaridad es afirmada públicamente- tomo nota de que los impuestos están en continuo aumento y el sistema grava sobre todo a los trabajadores, los pequeños artesanos y los pobres. El amplio panorama del sistema tributario envuelve a todos los ciudadanos trabajadores; también a los ricos, pero estos descargan los impuestos sobre los precios, produciendo un impulso inflacionario que sólo en un primer momento permiten superar los efectos de la natural tendencia a la disminución de los precios. En realidad determinan nuevos aumentos y generan nueva inflación, esto es, el ulterior empobrecimiento general de las pequeñas empresas y de la faja de la población más pobre. Está claro que esta situación es la resultante de la absoluta impotencia de la política para encauzar la fuerte contracción de la oferta de trabajo, con el consiguiente aumento de la desocupación. El mes de mayo de 1.988 no sólo es el mes de los “experimentos nucleares”, es también el mes de “vencimiento de impuestos”. El desmoronamiento de aquellos que se sacrifican y están presentes en el trabajo se consolida porque están cada vez más gravados por el peso de pagos intolerables, generadores de angustia por el inmediato futuro de sus familias y de sus hijos.

Yo soy “una voz que grita en el desierto del s. XX” y pregunto “¿dónde está el espíritu de solidaridad proclamado en nuestra constitución?”.

¿Por qué nuestros políticos no declaran abiertamente que su labor está míseramente reducida a gestionar la emergencia socio-económica?

Debo declarar amargamente que vivimos en una sibilina dictadura enmascarada de democracia. Mi indignación es aquella de la gente que trabaja próxima a mí, y aquella de tantísimos ciudadanos, que nace de un profundo sentido de usurpación por esta tiránica situación. Yo no soy un hombre que acepta pasivamente: aprendo de la antropocracia que existe la vía de salida a este sistema; que se puede realizar el proyecto de una nueva sociedad, proyecto que cualquiera puede profundizar utilizando el documento adjunto a la revista “Tercer Milenio” del mes de mayo (quien desee recibir esta revista, puede solicitárnosla a través de info@delcieloalatierra.es , le daremos información de cómo hacerlo).

 

Resumidamente, el proyecto se articula sobre puntos cardinales:

* Institución de la fiscalidad monetaria para producir la recuperación de los

fines sociales del enorme valor monetario destruido anualmente.

* Renta de la ciudadanía generalizada, para consentir la libre contratación

individual en cualquier campo y la libre reestructuración de la empresa.

* Control por parte del orden jurídico, elegido por los ciudadanos y garante de todos los derechos del individuo.

 

La verdad sea dicha; después de atento y profundo análisis, puedo atestiguar que actualmente la única posibilidad de intervención a nivel social, económico y político para nuestro país es la antropocracia.

Yo, Giorgio Bongiovanni, afirmo que el proyecto del “Gobierno del Hombre” está fundado sobre bases éticas y espirituales estrechamente vinculadas al Mensaje Crístico y será sostenido, apoyado y difundido. El hombre realizado y conciente podrá desarrollar su capacidad en una sociedad reorganizada y sobre todo sanada en beneficio de todos, venciendo los males del mundo según las enseñanzas de Jesús-Cristo, para que la esperanza de aquellos que sufren se vuelva certeza.

 

 

Una Voz que Grita en el Desierto

Giorgio Bongiovanni

Estigmatizado

Porto S: Elpidio, 19/05/98.