Carta abierta de Giorgio Bongiovanni contra las declaraciones

dell’ex-Presidente de la Republica Francesco Cossiga.

 

El pasado 7 de septiembre el senador vitalicio Francesco Cossiga concedió una entrevista al periódico Il Corriere della Sera, en la que anticipa al periodista Aldo Cazzullo el contenido del libro escrito con Pasquale Chessa Italiani sono sempre gli altri (Italianos son siempre los demás). Durante la entrevista y durante la polémica que surge después, Cossiga lanza duros ataques a representantes honrados de la política y de la magistradura intentando demarcar nuevamente, a su manera, trozos de la historia italiana, sintiéndose fuerte por un poder construído durante decenios de carrera política.

El actual senador vitalicio ha desempeñado de hecho, en el curso de los años, los cargos de presidente de la República, de Ministro del Interior durante el gobierno de Andreotti (desde el 1976 hasta el 1978, cuando fue secuestrado y sucesivamente asesinado el Dip. Aldo Moro) de Presidente del Consejo y de Presidente del Senado.

Sombras inquietantes pesan en su pasado, hasta el punto de haber sido acusado en más de una oportunidad por el Parlamento que actuó contra él, procedimientos que terminaron archivados.

Sus últimas declaraciones han desempolvado precisamente una de las características de su línea política, que ha estado bajo sospechas varias veces de ser corrupta y criminal, este es el motivo por el cual Giorgio ha decidido contestar para desmentir, con hechos y papeles en la mano, las falsas acusaciones de su parte contra hombres del Estado que han luchado y luchan por la justicia en nuestro país, con la intención de rehabilitarse a los ojos de la opinión pública.

 

 

CARTA ABIERTA AL “CORRIERE DELLA SERA”

 

Querido Director,

Le escribo en relación con la polémica que ha surgido después de la entrevista de Alzo Cazzullo al Presidente Emérito de nuestra República italiana Francesco Cossiga, publicada por su periódico el pasado 7 de septiembre.

Desde mi pequeño punto de vista sobre la escena política nacional efectivamente me siento de contestar junto a la redacción de la revista ANTIMAFIADuemila, que tengo el honor de dirigir, a las acusaciones contra el senador vitalicio On. Nando Dalla Chiesa, contra el juez Giancarlo Caselli, contra el difunto Enrico Berlinguer y contra otros más que han replicado con protestas justificadas y solicitando aclaraciones. Francesco Cossiga, digo lo que pienso, es una mente diabólica y muy refinada. Y para desenmascarar las mentiras de una mente diabólica y muy refinada sugiero un método: oponer antitesis a sus tesis, es decir, leer sus declaraciones exactamente al contrario.
El sistema es sencillo. Si Cossiga dice que “la P2 es una mentira”, la realidad tiene un significado completamente opuesto: la P2 era una asociación criminal que ha intentado e intenta dominar el país con un poder basado sobre la violencia. La historia es testigo.

Lo mismo vale para las acusaciones contra Giancarlo Caselli, que según Cossiga habría votado junto a “sus amigotes” contra Giovanni Falcone. Son los papeles los que demuestran lo contrario: las actas del Csm (Consejo Superior de la Magistradura), del cual Caselli ha formado parte desde el 1986 hasta el 1990, testimonian como el juez en realidad votó a favor de Giovanni Falcone para ser elegido como jefe de los jueces del Juzgado de Palermo. Y ha continuado en estos años su batalla en el frente antimafia con valientes investigaciones que han llevado, por ejemplo, en el caso del senador Andreotti, a una sentencia, si de absolución, pero solo porque el delito había prescripto. En efecto la sentencia ha confirmado las acuerdos de la mafia con Andreotti ,quien, hasta el 1980 tuvo relaciones con importantes representantes de Cosa Nostra siciliana.

Por último Nando Dalla Chiesa, quien, segun el Presidente Emerito, habría dicho ya “bastantes tonterias” sobre su padre Carlo Alberto. Quisiera recordar al senador que en el libro “Delitto Imperfetto” están marcados con mucha precisión hechos y circunstancias que dejan entender la presencia de mentes muy refinadas detrás de la muerte del general Dalla Chiesa. Y que indican graves responsabilidades y arrojan sombras inquietantes sobre el rol que cubría en aquel entonces el mismo senador vitalicio Giulio Andreotti. No tengo intención de comentar el caso Donat-Cattin, porque hasta un niño podría entender que tan estúpidas son las declaraciones concedidas.

 Por el contrario es mi intención comentar, por último, otra cosa.

El senador sostiene que después de su muerte será recordado en los libros de historia solo en las páginas necrológicas. Yo espero que no sea así. Espero que la historia de Francisco Cossiga no pase desapercibida, que los jóvenes puedan leer y estudiar en los salones de clase sobre su oscuro pasado, su apoyo a los servicios secretos corruptos, su rol en el secuestro de Aldo Moro, los desvíos de información en las investigaciones sobre el asesinato de un compañero de su partido, de manera que hombres como él no puedan echar más fango en la historia de nuestro país. Es más, espero que pueda vivir lo suficiente para ser testigo de su verguenza, dado que tengo confianza en la justicia, en la convicción de que antes o después la verdad sobre su cuenta saldrá a la luz. Sobre él y sobre otros como él.

 
Esto es lo que pienso, querido Director y estoy seguro de que es lo que piensan y quisieran decir cientos de miles de ciudadanos italianos.

Gracias por su atención

Giorgio Bongiovanni

Director de ANTIMAFIADuemila