DEL CIELO A LA TIERRA
Ha sido dicho y escrito: “Dar al César lo
que es del Cësar, y a Dios lo que es de Dios”. El Maestro Jesús, al decir estas palabras
quiso significar que debe dársele a Dios, a la espiritualidad, aquello que es
de Dios, y al César, la materialidad, aquello que es de la materia. Dar a Dios, entonces, debe ser
interpretado con un dar a la espiritualidad, esto es, vivir los valores del divinos del
Espíritu. Para estar en equilibrio, y por consiguiente
para crecer y tener una evolución espiritual rápida, es necesario dar a la
materia aquello que es de la materia. Así se favorece la evolución de todos los
espíritus que están encarnados en esta dimensión. El hombre, para evolucionar, debe poner en
práctica los valores positivos de la materia, o sea, los valores positivos
de esta dimensión (mineral, vegetal, animal-humana).
Estos conceptos se ponen en práctica con
los principios de la Antropocracia, los cuales están basados en los
fundamentales derechos del hombre: la Justicia (jueces elegidos por el pueblo que
mantienen el orden y los derechos del hombre), valor fundamental de la sociedad
humana y sin la cual no puede existir; la Paz; el Amor; la Libertad,
valores esenciales que permiten al hombre la expresión de la creatividad del
pensamiento y, por consiguiente del Espíritu; el Derecho a la Vida, a la renta
de supervivencia; el derecho a la
expresión de la propia creatividad, etc.. Naturalmente, no se puede llegar a estos
valores que se expresan a través de la materia, si no es a través de las
manifestaciones del Valor Espiritual Positivo. Ambos deben estar en armonía y deben
ayudar la evolución de los espíritus que se encarnan en la materia.
Cuanto más positiva es la experiencia en
la materia, más rápida es la evolución del Espíritu. Por consiguiente, dar al
César aquello que es del César creativamente, y dar al Espíritu aquello
que es del Espíritu en su ascensión evolutiva. Poniendo en práctica el proyecto de la
Antropocracia se manifiesta positivamente el dar al César (materia) lo que es del
César y dar a Dios (espíri240 tu) lo que es de Dios. Dar a Dios aquello que es de Dios, es la
causa, y dar al César aquello que es del César, es el efecto. La causa son los
valores espirituales de Cristo, el efecto, los valores materiales de esta dimensión
que se expresan positivamente con la instauración de la Antropocracia.
Giorgio Bongiovanni
Porto S. Elpidio, 16/06/98.