RECUERDOS ESPIRITUALES

He escrito el día 5 de febrero de 1.990:

Atlántida, el recuerdo vivo de una civilización que había realizado los altos valores espirituales del Dios Sol, gracias a las enseñanzas de los Hijos de la Luz, retornados sobre la tierra con las naves doradas de luz psiquizada. Atlántida, el reino de la belleza del espíritu, donde todos eran concientes de la Verdad Universal Crística, donde todos adoraban al Padre Sol. El regente de Atlántida, el Viejo de los antiguos días, Arat, gobernaba con cordura y sabiduría, y yo era uno de sus más pequeños hijos y discípulos, amigo e infinitamente devoto de aquel que sería su sustituto, su nuevo instrumento divino y humano en el mundo, Barhat. Atlántida, el reino de la alegría, se transformó en reino tenebroso porque los hombres se dejaron vencer por el engaño negativo de Lucifer, y así el Padre Santo y glorioso ordenó a sus Querubines y Serafines que destruyan este gran y majestuoso continente. Se salvaron los elegidos, aquellos que habían mantenido firmes las altas cualidades del espíritu. Fueron llevados a El Dorado los más realizados, los otros emigraron a otros lugares de la Tierra. Aquél que portaba en sí el espíritu de Arat, el joven de Poseidón, Barhat, permanecio sobre la Tierra, y con él su parte carismática y aquellos que quedarían en el mundo como sus testigos. Yo estaba entre ellos. Atlántida desapareció, pero hoy, 12.000 años después, está por resurgir con toda su antigua potencia de Amor y Justicia. Atlántida, la nueva El Dorado, la ciudad de los antiguos días, el paraíso prometido que los beatos y los elegidos heredarán de Jesús-Cristo por decisión del Padre glorioso.

Giorgio Bongiovanni

Porto S. Elpidio, 05/02/90.